miscelanea

LA HISTORIA DEL ESTRENO DE MI CARRO DE VACA

17:36:00,8 Comments


Hace tiempo me compré un carro para ir a hacer la compra y no venir tan cargada con las bolsas, además, ahora que estamos en plan ahorrador, es una buena forma de ahorrar en bolsas, tanto nosotros (que ahora las cobran en muchos sitios) como los propios supermercados.

El caso es que mi carro es monísimo, precioso, espectacular... (con estampado de vaca) jajajaja tanto es así, que mi chico se ha negado desde que lo compré, a venir conmigo a la compra si lo llevo (dice que le da verguenza, algo que yo no conozco), cosa que a mí, como comprenderéis, a estas alturas de mi vida, me da lo mismo... vamos, que no venga... mira que problema...

Hace unos días, comentando esto con unos amigos, en plan "mirar este chico que le da verguenza venir conmigo al súper con el carro..." y tal y cual... una cosa llevó a la otra y terminé contándoles la historia de cuando lo estrené... y se rieron tanto que me sugirieron que escribiera un post en el blog y compartirlo con vosotr@s.

Como soy una chica obediente os lo cuento, a sabiendas que os reiréis de mí, pero no me importa, tengo mucho sentido del humor y si yo hubiera visto algo así, también me reiría, en fin, esto es lo que pasó el fatídico día en que estrené mi precioso carro de vaca...

Una mañana de viernes, me fui al centro comercial que tengo cerca de casa, a hacer la compra a Eroski, me bajé con mi súper carro de vaca, a estrenarlo... ayyy y de vuelta, como venía muy cargadito le tuve que sacar las otras dos ruedas (porque tiene cuatro pero dos van recogidas), se sacan cuando va muy pesado y así lo llevas hacia delante y no llevas todo el peso a la espalda, además, teniendo en cuenta que para llegar a mi casa tengo que subir una cuesta, me pareció la mejor opción...

Bueno, salí del Eroski, ya medio cabreada, por varias cosas, la cola que tuve que hacer en caja, porque es que hay que ver... 200 cajas y sólo cobran en tres... y encima no había los yogures que tomo... aysss en fin... Salí de allí muy contenta (a pesar del cabreo anterior) y pensando, "que práctico es mi carro, que buena compra he hecho" y resulta que al llegar a un semáforo, no sé como fue, todavía sigo sin entenderlo (yo creo que al bajar del bordillo tropezó el carro un poco), total, que las dos ruedas se metieron hacia dentro y como lo llevaba hacia delante, se pinzó y se calló el carro hacia delante y como no... encima de él me fui yo, en plancha... ¡¡menudo castañazo!!

Lo peor fue que se rompieron unos cuantos huevos y se puso el carro por dentro fino, menos mal que es tela como plastificada por dentro y con una bayeta mojada saqué todo... ¡¡jolines que corte!! la gente de los coches que estaban parados en el semáforo tuvieron que descojonarse a mi cuenta, eso sí, me levanté rapidísimo y eso que llevaba un dolor en las canillas que ni os imagináis, me dí con las ruedas y los hierros... Yo ya no quise echar la vista atrás para ver como se estarían riendo a mi cuenta (no soy masoca la verdad), estoy segura que todos se estarían descojonando y el que no... ¡también! aunque fuera interiormente... yo también lo haría, máxime si la persona que se cae encima del carro con estampado de vaca, lleva el pelo de color fucsia y su cara se pone del mismo color... pero bueno, yo hice lo que hubiera echo cualquiera en mi lugar, levantarme enseguida, "¡¡que... aquí no ha pasao ná!!"

De todos modos, eso fue un accidente que sucedió dada mi inexperiencia conduciendo un vehículo de tal cilindrada... pero eso sí, ahora que ya soy una maruja profesional... y conduzco a la perfección mi carro... no lo cambiaría por nada, aunque reconozco que cuando me pasó eso, estuve casi un mes sin querer usarlo, tonta de mí, con lo cómodos que son...

Y vostr@s... ¿También tenéis carro para hacer la compra?

También puede interesarte...

8 comentarios:

  1. Una experiencia "divertida". Date por satisfecha, por lo menos hicieste reir a alguno que otro ... y que te saquen una sonrisa, en los tiempos que corren, siempre es de agradecer. Besos, Ana

    ResponderEliminar
  2. Genial historia, Lorena!!! Ya te imagino... XD

    Pues no tengo carrito todavía... pero ya le he echado el ojo a uno!!
    Cuando lo tenga, te cuento ;)

    Besos =)

    ResponderEliminar
  3. Lo siento pero me he reido mucho, imaginando la situación. Si también tengo carro y alguna que otra cosilla me ha pasado con él.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  4. Hace pocos días que sigo tu blog, pero me he encantado esta experiencia.

    Cuando mi hermana estaba embarazada, lo usabamos para ir al mercadillo a comprar fruta y así a mi no me tocaba cargar con todas las bolsas (claro!! ella estaba embarazada y no podía cargar) Total, que a mi me paso igual, nose porque las ruedas se guardaron y zas, se doblo el hierro, vamos, que el carro no andaba ni con 2 ni con 4 ruedas, al final tuvo que ir mi hermana a por su coche y venir a por mi, que estaba en mitad de una calle, sujetando el carro lleno de fruta como podía (y con más bolsas en la otra mano)

    ResponderEliminar
  5. ANA, sí, eso es cierto... pero no creas que me consuela mucho el pensar que se han reído de mí jejejeje pero bueno, lo asumo!! besos

    ResponderEliminar
  6. INGRID, jejeje pues cuando lo tengas en tu poder, ya sabes, nos cuentas tu experiencia. Besitos maja.

    ResponderEliminar
  7. PACHINU, no lo sientas, yo encantada de haberte sacado una sonrisa y cuéntanos esas experiencias mujer!!!!! besos

    ResponderEliminar
  8. TORMENTINA jajajajajaja me consuela saber que no sólo me ha pasado a mí lo de las ruedas, aunque tu situación fue peor que la mía, más problemática pero muy divertida también jejeje
    besitos y gracias por compartir tu historia.

    ResponderEliminar

Tus comentarios son muy importantes para mí, sin ellos no sería capaz de mejorar y de seguir adelante con este blog.
¡¡Muchas gracias por venir y comentar!!