HOY COMPARTIMOS... ALGO QUE CREÍ PERDIDO.

¡¡Hola a tod@s!!
¡¡Que alegría, que alboroto, ya estamos el grupo de Hoy compartimos dando guerra un mes más!! 14 meses de compartir muchas cosas, obsesiones, regalos especiales, lugares o momentos especiales donde hemos estado, proyectos, musas... y un largo etc Los retos se van complicando mes a mes pero me encanta que sea así, porque me hace pensar en que voy a postear y a veces es todo un desafío.

Creo que hablo en nombre de tod@s los miembros del grupo (procedentes de diversas partes del mundo) cuando digo esto...
Sin dar más rodeos, voy a afrontar el tema de este mes con todo el salero que pueda, ya que es un tema que me va como anillo al dedo... si, es así... soy la persona que más cosas pierde y encuentra del mundo, veréis veréis...

Hoy compartimos... algo que creí perdido (Y ENCONTRÉ).

Tengo que empezar diciendo que me considero una persona bastante organizada, en cuanto a órden doméstico se refiere... pero a veces el ser así, también te juega malas pasadas, ya que muchas veces guardamos tan bien las cosas, que no las encontramos...

También he de decir que el karma me juega muy malas pasadas cuando estoy fuera de casa; si, la mala suerte existe (como también la buena suerte) y yo puedo dar fé de ello...

Cuando era pequeña, era bastante cuidadosa con las cosas que tenía. Las muñecas las tenía perfectas, mi bici reluciente y así con todo. En ese sentido, mis padres no tendrán mucha queja de mí :-) Pero lo que si es cierto, es que era una niña un tanto torpe y propensa a vivir situaciones un tanto surrealistas, a las que mi madre y mis tíos,  se enfrentaba con bastante asiduidad...
Recuerdo que mi madre me había comprado unos pendientes de plata preciosos. Yo era muy presumida y estaba loca por tener unos pendientes largos, pero era muy pequeña para eso... con 8 años, mi madre me regaló unos; no eran larguísimos, pero colgaban un poco y eran preciosos, muy hippys y a mí me volvían loca, iba con ellos a todas partes jejejejejeje

Un día, jugando en un descampado que había al lado de mi calle, me dí cuenta de que me faltaba uno y me llevé un disgusto enorme... lo busqué durante horas pero el pendiente nunca apareció. Cuando llegué a casa y se lo conté a mi madre (con todo mi disgusto, imaginaros),  me dijo que no me preocupara, pero que tenía que tener más cuenta de las cosas... la verdad es que me sentó fatal que me dijera eso, porque yo pensaba que el que se me cayera el pendiente y no me diera cuenta, no era cuestión de estar yo pendiente o no de las cosas, luego entendí que no se podía ser tan "flamenca" para ir a jugar a la calle y que tenía que dejar las "alajas" para ocasiones más especiales.
No tengo en mi poder ninguna foto con los pendientes en cuestión, sé que hay unas muy bonitas con mi madre, pero las tiene ella... que rabia!!
Mi prima Maribel, la menda y mi tia.

No os lo vais a creer, pero dos años después de la pérdida de ese pendiente, jugando en el mismo sitio, escarbando la tierra para hacer alguna "guarrería infantil", vi algo que brillaba que salía volando!!! Señoras y señores, era mi pendiente!! el que había perdido hacía dos años, allí estaba él, intacto, un poco sucio, eso sí y sin la tuerca, claro está... No me lo podía creer, es que como si hubiera pasado un ángel ese momento, era mi pendiente!! ¿cómo era posible que apareciera después de dos años allí,  por donde yo había buscado cienes de veces? 

Mis amigas no daban crédito a lo sucedido y acto seguido me fui a casa, a enseñarle a mi madre lo que había encontrado. Flipó en colores, para que negarlo... y enseguida sacó el "algodón mágico" para limpiarlo y dejarlo reluciente. Lo guardó en la cajita donde estaba el otro y me dijo "Ahora no te los pongas para estar de pirucho en el campo" y así fue, me los dejó poner tan pocas veces, que hasta cuando me independicé, me dijo que esos pendientes no salían de allí y todavía los tiene guardados, como si fueran las joyas de la Montiel, ya veis... aunque es más bien por lo curiosa que fue la historia, creo que tiene miedo a que los pierda otra vez y no los encuentre jamás y creerá que eso me vaya a traer mala suerte (los gallegos somos muy supersticiosos para estas cosas).

Siendo ya más mayor, me siguieron ocurriendo algunas cosas de este tipo. Como una vez que celebrando mi  20 cumpleaños, de vuelta de la discoteca con mis amigas, en un taxi, fuimos a seguir la fiesta a otro local y al pedir unas copas, me di cuenta al querer pagar, que me faltaba la cartera. La busqué por todas partes pero no apareció y llegué a la conclusión de que me había caído en la calle...
Madre mía, parecemos las Spice Girls jajajaja Yo soy la de la camiseta rosa. Lo digo porque entre tanta mujer de cabellera colorada podía haber dudas (eso y que el paso de los años se nota jejeje)

Al día siguiente, con el disgusto de haber perdido la cartera, donde llevaba bastante dinero, mi dni, mis carnets de socia de diferentes bibliotecas, el carnet joven,  los carnets de los clubs de fans a los que pertenecía JAJAJAJAJAJA y con remordimientos de conciencia por "no haber tenido cuenta de las cosas", frase que una vez más, tuve que escucharle decir a mi madre,. Suena el teléfono y era la guardia civil que preguntaba por mí,; mi madre puso cara de estupor (a saber lo que pensaría, seguro que se estaba poniendo en lo peor, mujer de poca fe...). Pues no, yo no había hecho nada, allí estaba vivita y coleando y con mi cara de niña buena, como siempre... 
"Pero si mi hija está aquí conmigo, a mi lado la tengo"
Y el señor de la venemerita le contestó "Tranquila señora ¿su hija perdió ayer una cartera? ¿Es Lorena Pose...?"
"Si, si, perdió una cartera y si, es Lorena Pose... yo soy su madre!!"
"Tenemos aquí su cartera, con su documentación y 15.000 pesetas, la trajo un taxista, vengan a por ella cuando puedan"
"Si, si... muchas gracias, enseguida vamos"
Pues si, todavía queda gente buena que devuelve una cartera con todo su dinero si la encuentra... allí estaba, con todo lo que llevaba, intacta... Nos sorprendimos con el gesto del taxista, que ni siquiera se quiso cobrar la carrera y yo vivía a 15 km de donde había perdido la cartera, por lo que ese buen hombre tuvo que hacer 30 km para hacérmela llegar. Y no sólo eso, se quiso mantener en el anonimato, porque quisimos contactar con él, pero la guardia civil nos dijo que el señor había dicho que no quería nada a cambio y que por lo tanto, prefería no dar sus datos.

Con taxistas he vivido otras situaciones similares. Cuando mi chico y yo éramos novios a distancia (ya os he contado en otras ocasiones que mi chico es de Madrid y yo de La Coruña y durante un tiempo, tuvimos una relación a distancia, viéndonos dos fines de semana al mes más o menos y en vacaciones, puentes...) Mi chico es la persona más despistada-cabeza loca del mundo, Somos la cara y la cruz.

Un fin de semana de los que venía mi chico a verme a La Coruña, quedamos en que yo me pasaría por un pub al salir de trabajar y que mientras tanto, quedara con mis amigos, yo no salía de casa sin mi cámara de fotos, estaba entusiasmada con ella, porque siempre había tenido cámara, pero eso de tener una digital era lo más para mí... imaginaros, poder hacer todas las fotos que quisiera, sin tener que esperar a revelarlas para verlas y poder borrar las que salían mal... ahora nos parece algo cotidiano, pero en ese momento, era la re leche  Como no quería llevar la cámara al trabajo, le dije a mi chico que la llevara él y así podía hacer fotos en el rato que yo no estuviera. Él fue obediente y se fue con la cámara, pero al salir del taxi, se le olvidó y no se acordó hasta que lo llamé por teléfono desde el trabajo y le pregunté si se había acordado de llevar la cámara de fotos. En ese momento mi chico soltó un grito enorme y dijo un taco, acto seguido de "me la dejé en el taxi". Todavía recuerdo la reprimenda que le eché... y él la aguantó sin rechistar. Me dijo donde se había bajado del taxi y le dije que podía ir hasta allí, porque había una parada enorme y que a lo mejor el taxista estaría allí... Y así fue, el taxista cuando vio a mi chico aparecer, lo reconoció y le entregó la cámara. Yo respiré cuando me llamó y me lo dijo y estoy segura que él más... aunque no os creáis, lo mejor de la historia es que,  a la semana siguiente, volvió a pasar lo mismo, si, si... como lo leéis; otra vez se le volvió a olvidar mi cámara en un taxi y la volvimos a recuperar, pero al día siguiente, porque se dio cuenta demasiado tarde y el taxista ya no estaba, pero el buen hombre la dejó en objetos perdidos!!!
Y perdí el hábito de fumar pero ese si que no lo encontré... afortunadamente!!
También perdí mi bronceado cuando me vine a vivir a Madrid, me reencontré con mi piel al natural y no recordaba que era blanca como la leche.

Con mi chico ya he vivido situaciones de estas a montones, ya os digo que es muy propenso a perder cosas. Una vez vino a La Coruña a pasar el San Juan, Allí se celebra muchísimo, se hacen hogueras en la playa, barbacoas y hay mucha gente que también se desmadra bebiendo... sea como sea, se vive con mucha intensidad. Yo tenía un trabajo en el que salía tarde y ese día (y porque le hice la pelota a mi jefe un poco), salí a las 3 de la madrugada, bastante antes de lo que pensaba, siendo el día que era...

Cuando llegué a la playa, al encuentro de mis amigos y mi chico, al que todavía no había visto en semanas, me lo encontré con dos pamelas en la cabeza, un babero e intentando pedalear en una bicicleta estática del año del catapún chim pum, sin pedales... en fin, no digo nada y lo digo todo!! En ese momento, creí haber perdido al que era mi chico... jajajaja al que jamás de los jamases había visto de esa guisa y prefiero no meter el dedo en la yaga, que todavía me escuece de pensarlo... pero todo acto mal hecho tiene una consecuencia peor... y como no podía ser de otra manera, fue a lo grande. Al día siguiente, mientras charlábamos animadamente mientras comíamos en una cafetería, Rubén se dio cuenta de que había perdido las llaves del coche y claro, tenía que volver a Madrid ese día y no tenía llaves de repuesto... Revolución total, lamentos, juramentos... fuimos como locos a objetos perdidos pero no había nada, ya que en San Juan se recogen toneladas de basura en la playa... lo más probable es que quedaran enterradas en la arena y no aparecieran jamás. Mi chico tuvo que volver a Madrid en tren y volver a la semana siguiente, con sus llaves de repuesto, para poder llevarse su coche a Madrid. Pasadas tres semanas de esto y tras correrse la voz de lo ocurrido entre mis amistades, me llamaron por teléfono para decirme que había unas llaves como las de Rubén, en un pub que solemos frecuentar. Fui para allí y efectivamente, eran las llaves del coche de mi chico. Las habían encontrado en el baño, tiradas en el suelo y las guardaron por si alguien las reclamaba. Gracias a un amigo mío que comentó la anécdota con los dueños del pub y ellos recordaron que tenían esas llaves ahí.

Ya viviendo juntos, mi chico y yo, en uno de mis días de volverme loca con el órden, guardé el cargador de la cámara de fotos de mi chico y cuando le hizo falta no aparecía por ningún sitio. Lo buscamos durante varios meses y jamás apareció. Como el hermano de mi chico trabajaba en Canon, nos dijo que podía conseguirnos uno igual, así que resignados a no encontrar el dichoso cargador, se lo encargamos. Lo curioso de la historia es que el día que el hermano de mi chico nos dio el cargado nuevo, sin buscarlo, apareció el viejo cargador... en un cajón... ¿pero como podía ser eso?... pues a lo tonto nos juntamos con dos cargadores!!

Y ya por último os voy a contar la que considero la mejor anécdota en cuanto a una pérdida se refiere. Yo perdí a mi perro en un concierto de Ana Torroja!! El mes de agosto enterito, son fiestas en La Couña. Entre otros muchos eventos, ferias y demás, se hacen conciertos todas las semanas, en diferentes plazas de los barrios de la ciudad y son todos gratuitos. Siempre actúan artistas muy conocidos (y tengo muchas anécdotas en conciertos, pero esas me las guardo para otra quedada). A mí no me gusta Ana Torroja, es más, lo siento por los fans que me puedan estar leyendo, no les quiero ofender, pero la verdad es que no la soporto... aunque admito que me encantan muchas de las canciones de Mecano, eso sí y me las sé de pé a pá.

Al lado de mi casa había una plaza enorme, muy bonita y siempre hacían conciertos allí. Ese día actuaba Ana Torroja y como no es de mi gusto, no fui a verla, pero aproveché para ir a pasear a mis perros por la parte alta de la plaza, quedando el escenario de espaldas a lo que yo veía y la cantidad de gente que había al fondo. Me despisté mirando a las musarañas y Rufo, uno de mis perros, se perdió de mi vista. Es inexplicable porque era un perro que nunca se separaba de mí, nunca llevó correa hasta los últimos dos años de su vida, porque se quedó prácticamente ciego y fue necesario. Comencé a buscarlo y a llamarlo para que volviera,  pero no aparecía, pasé media hora desesperada llamándolo a gritos "Ruuuuuuuuuuuufio, ruuuuuuuuuuuuufoooooo, Rufiiiiiiiiiiiiitoooooooo" pero no aparecía por ningún sitio. Acabé llorando sentada en un banco, haciendo hasta pucheros y con un ataque de nervios que no se lo deseo a nadie... mi otro perro, Elvis, me miraba con sus ojitos saltones marrón chocolate y movía el rabo con nerviosismo, como si supiera que algo muy malo pasaba y que su compañero y amigo del alma, se había perdido entre miles de personas.

Llamé a mi tia que vino rápidamente y seguimos buscando y llamando a Rufo desesperadas, pero entre tanta gente y con el sonido del concierto era difícil escucharnos... entre canción y canción de Ana Torroja, aprovechábamos los silencios para gritar esganifadas por nuestro perro y tras hora y cuarto sin saber nada de Rufo, apareció uno de los chicos de la seguridad del concierto con él en brazos (a modo bebé jejejeje) con una amplia sonrisa, caminando hacia nosotras y diciendo "¿este es el famoso Rufo?" Y si, claro que era él, que como era muy curioso se despistó y apareció delante del escenario del concierto y este buen chico lo rescató de poder ser aplastado entre la gente!!!!! Creo que fue una de las veces que más lloré en mi vida.

La verdad es que  podría seguir contando muchas más cosas, pero creo que por hoy ya no está mal... jajajajajaja perdonar por la paliza!! pero ya os dije que el tema me iba como anillo al dedo.

Lo que se busca se encuentra, lo que se descuida se pierde...

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