LAS HISTORIAS DE MI ABUELO... ¡¡MALDITO TUPAMARO!!

¡Hola a tod@s, feliz martes!

Antes de empezar con la historieta de mi abuelo, quería agradeceros otra vez, los comentarios que dejasteis en el anterior post de esta sección, me alegra ver que hay tanta gente con sentido del humor. Gracias por el apoyo, me alegra muchísimo que os gusten las historias de mi peculiar abuelo.

En otras ocasiones, ya os he comentado que mi abuelo era bastante tacaño (bueno, era más bien muuuy tacaño), por lo que esta característica de su personalidad, solía tener consecuencias bastante divertidas, en la mayoría de las ocasiones.
Un verano, mis abuelos decidieron ir de vacaciones al pueblo de mi abuela en Ciudad Real. Con lo sécula, maniático y previsor que era mi abuelo, estuvieron preparando el viaje durante dos o tres meses. Les compró ropa nueva a mis tíos, regalos para llevar a la familia, maletas etc 

Mi abuelo era un enamorado de los ferrocarriles y todo lo que tuviera que ver con eso. Decía que le gustaba viajar en tren y sentir el chucuchú, además de poder contemplar el paisaje por la ventanilla "Esas llanuras interminables de Castilla" (nos decía). Como eran muchos de familia y no cabían todos en el mismo coche, decidieron viajar en tren... Imaginaros como debían de estar de contentos mi madre y mis tíos,  pequeños como eran y haciendo un viaje tan largo (en aquellos tiempos si lo era) en tren. 

En casa siempre hubo perros,porque mi abuelo era cazador, por lo que había que pensar como llevar a Anduriña, la perrita que tenían por aquel entonces. El día que mi abuelo fue a sacar los billetes para viajar, le dijeron que tenía que pagar medio billete si quería llevar a un perro y claro, eso supuso todo un dilema para él, ya que le parecía un abuso tener que pagar "por llevar un can". Finalmente, hizo lo que cabía esperar por una persona como él... no compró el billete y cuando llegó a casa, no dijo ni mú.
Los días anteriores al viaje, mi abuelo estuvo recopilando un montón de periódicos... nadie sabía para que quería tanto periódico atrasado... hasta que llegó el día del viaje...
Cuando llegaron a la estación de trenes, mi abuelo metió a la perrita Anduriña (que significa golondrina en gallego) en una bolsa de deportes grandota, ante la extrañeza de mi abuela, tíos y mi madre, que le preguntaron por qué hacía eso... él les dijo que no armaran revuelo y que se callaran...

Y al entrar dentro del tren ya fue el no va a más...
Antiguamente los trenes no eran como los de ahora, que son vagones llenos de asientos, como los de los autobuses... antes dentro de los vagones había compartimentos, con asientos enfrentados, como los de las fotos que os muestro y las maletas se colocaban en la parte superior.

Pues bien, mi abuelo con toda su parsimonia, colocó las maletas cuidadosamente y sacó de una de ellas, todos los periódicos que había estado guardando durante días y que nadie sabía para qué y les dijo que se sentaran en los asientos con los periódicos abiertos y la perra metida debajo de sus piernas, al lado de la ventanilla y así todo el viaje, con la intención de que el revisor, no la viera y así zafarse de pagar el billete.
Mi abuela, montó en cólera al enterarse de que no había comprado el billete para la perra y claro, hubo bronca... normal!!

La verdad es que el viaje salió como lo previsto y ya casi llegando al destino, en Medina del Campo, donde hacían el cambio de agujas y el tren quedaba parado un buen rato, mi abuelo decidió sacar a Anduriña un rato, para que estirara las patas y también hiciera algún pis "Voy a sacar a esta "perriña" un poco, que debe estar que no puede más". Mi abuela le dijo que no la sacara, porque lo iban a pillar con las manos en la masa y que si hacía algún pis, ella lo limpiaba como pudiera, pero que no se arriesgara. Total, él era muy cabezón y no le hizo caso y pensó que como era de noche, nadie lo iba a ver si iba con cuidado...
Y tan pancho como era él, salió a la estación con la perra, como si nada... con tan mala suerte, que ya cuando volvía a subir al tren, se encontró de bruces con el revisor, que lo pilló in fraganti!!!!!!! 
Mi abuelo se puso de todos los colores e intentó ir por la vía de la pena, a ver si el revisor se compadecía de él y no le decía nada, pero evidentemente, no fue así...

Revisor: "Señor ¿qué hace esa perra en el tren, lleva viajando con usted desde Coruña?
Abuelo Antonio: "Si hombre, pero es una perra pequeñita y se porta muy bien, es muy "bueniña", no hace nada bla bla bla" (a ver que iba a decir el hombre... ¿que se la había encontrado allí?? pues no!!)
 El revisor no tuvo compasión de mi abuelo y le dijo que eso que estaba haciendo era una ilegalidad. Le cobró el billete de la perra y encima le multó...
Mi abuelo tuvo que pagar religiosamente, porque si no, se quedaba en tierra (él y la perra). Imaginaros como le tuvo que sentar esto, siendo tan tacaño como era, como se suele decir... ¿no quieres caldo? ¡¡¡pues toma dos tazas!!! Se pilló tal rebote, que lo que quedaba de viaje, los días que estuvieron allí de vacaciones y posteriormente, ya de regreso en La Coruña, durante años!! estuvo maldiciendo al revisor y siempre con esta frase "¡¡ Maldito tupamaro!!" (tupamaros eran los  miembros del Movimiento Nacional de Liberación de Uruguay, fundado en 1963 por Raúl Sendic, quien unificó a diversos grupos revolucionarios izquierdistas. No tiene nada que ver la definición con el revisor, pero a él se le metió en la cabeza llamarle así a la gente que por el motivo que fuera, le fastidiaban).

Durante años, como le recordaras la historia, se ponía furioso y siempre acababa diciendo lo mismo "¡Maldito tupamaro!" y todos le decían que le había estado muy bien, por ser tan tacaño.
Y aquí tenéis a la protagonista de la historia, Anduriña, posando al lado de mi madre.

Ya lo sabéis, ¿quieres caldo? pues toma dos tazas...
¡¡Hasta mañana!!

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