LAS HISTORIAS DE MI ABUELO... LA INVASIÓN DE LOS PIOJOS.

¡¡Hola amores!!

A petición popular, traigo una vez más otra historieta de mi ocurrente abuelo Antonio... esta vez, se ha tenido que poner mi madre en marcha y enviarme notas sobre la historia, ya que me faltaba algún detalle..

Al grano...

Mi tía Very, fue a un campamento de verano y le tocó dormir al lado de una niña que estaba plagada de piojos... todo el mundo lo sabía y nadie quería dormir a su lado y mi tía tuvo la desgracia de ser la "ganadora" del sorteo en el que se decidía quien dormiría al lado de la muchacha.

Como estaba claro, mi tía Very llegó a casa plagadita de piojos y como dormía en la misma habitación de mi madre, cosa habitual en aquellos tiempos y en familias numerosas, mi madre también acabó plagada de ellos.

Enseguida se dieron cuenta de lo que ocurría en casa, ya que era un no parar de rascarse, pobrecitas mías!! Los picores eran insoportables...

Mi abuelo, alarmado ante la situación, pues eran cinco niños en casa y el matrimonio, todos conviviendo juntos y con gran peligro de contagio, empezó a pensar que podrían hacer para  acabar con la plaga de piojos... y él, que era ingenioso pero egoísta, tenía miedo a que los nuevos inquilinos se instalaran en los cuatro pelos que aún le quedaban.
Comenzaron con lo habitual de la época, grandes dosis de ZZ y despiojamiento manual de cabezas a diario. Lo que fuera, con tal de no cortar las melenas de mi madre y de mi tía, ese era el temor de mi abuela, pues ya eran niñas de 14 y 11 años!!
Mi abuela se veía desbordada con la situación, no conseguía matar los piojos y sentía unos arranques de nervios e impotencia tan grandes que los pagaba a manotazos y tortazos en las poooobres cabezas de mi madre y de mi tía...  ¡¡que lástima!! encima de tener lo que tenían y sin culpa alguna, la emprendía a leches con ellas jajajajaja Conste que tanto mi madre como mi tía dicen que no le guardan rencor por eso, ya que entienden que habría que estar en su piel.

Al cabo de una semana sin conseguir resultados y con una peste en casa a ZZ que no se podía ni respirar, mi abuelo llegó a casa con la idea que algún "paicego" (así llamaba mi abuelo a la gente ignorante) le había dado como remedio infalible para exterminar los malditos piojos... y ¿en qué consistía? os preguntaréis...

En rociar las cabezas con gasolina...

Si, si... con gasolina!! hay que estar mal de la cabeza, nunca mejor dicho!!

Pues alaaaa!! se pasaron una semana entera echándoles gasolina en las cabezas a esas dos benditas mujeres que son mi madre y mi tía... imaginaros la escena: las dos con la gasolina en la cabeza, la peste que tenía que haber en la casa y cada una con una toalla envuelta, a modo de turbante, no sé si como medida para que no saltaran los piojos o para que se concentrara bien la gasolina en las cabezas.
Por supuesto, todo ese tiempo sin salir a la calle y encima, tampoco resultó la gasolina...
Mi abuelo estaba de los nervios y le dijo a mi abuela:
"Loliña, esto no puede ser, estas "rapazas" nos van a infectar a todos con los malditos piojos y no lo vamos a poder erradicar"

A la semana siguiente, imagino que tras darles muchas vueltas al asunto, porque mi abuelo era así, obsesivo con todo, le dijo a mi abuela:
"Loliña, voy a ir a la farmacia a comprar "Ladillol", que un amigo mío en su juventud, fue a una casa de chicas de vida alegre y cogió ladillas y gracias al "ladillol" las pudo eliminar"

Ya me diréis que tendrá que ver una cosa con la otra, pero claro, cuando se está tan desesperado recurres a lo que sea.

Otra semana Very y Mari, con el dichoso ladillol en las cabezas y con las toallas-turbantes. El olor era insoportable, día y noche ventanas abiertas de par en par... no se podía ni respirar.

El ladillol tampoco hizo nada de nada de nada de nada.

Al cabo de unos días, otro "paicego" le habló a mi abuelo de los efectos del vinagre caliente en la cabeza y que era muy bueno para matar piojos...

Otra vez a probar otro remedio, daba lo mismo lo que se hiciera, ni zz, ni ladillol, ni gasolina, ni vinagre caliente... ni tener una higiene diaria escrupulosa.

Mi abuelo estaba angustiado, le dijo a mi abuela que lo mejor era raparles la cabeza al cero, pero mi abuela, erre que erre, decía que como eran niñas, no quería...

Entonces a mi abuelo se le encendió la bombilla y dijo:
"Loliña, ya sólo nos queda probar con los polvos cuchol" (que eran unos polvos como de talco, con zz, específico para echar a los perros y matar las pulgas).

Tres días estuvieron mi madre y mi tía con el cuchol y las toallas enrolladas en las cabezas. Aquello fue como un milagro, los piojos caían muertos a manadas en el agua de lavar las cabezas, quedaban pegados en las toallas y todo!!  Mi madre y mi tía dicen que el olor era insufrible, ya que era un producto muy fuerte, pero hizo efecto y los piojos se murieron en tres días y la verdad es que tenían que ser fuertes de narices, porque aguantaron todo lo que les echaron jajajajaja

Fue una pesadilla que duró más de un mes, una tortura para todos y que dejó a mi abuelo traumatizado, porque pensó que no iba a conseguir exterminarlos.

Pero al final ,su ingenio venció a los, según bautizaba él como "Los malditos piojos".

Espero que os haya gustado esta nueva historia de mi abuelo!!!

Mañana daré a conocer el nombre de las tres ganadoras del concurso "ambiente vintage".
¡¡Hasta mañana!!

PD: Este post se lo dedico a Terry, Esperanza, Beatriz y Pilar, fans incondicionales de mi abuelo, aunque sé que tiene muchas más!!

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